Vicente Lombardo Toledano

Juan Campos Vega

Vicente Lombardo Toledano (Teziutlán, Puebla, 1894-Ciudad de México, 1968) es uno de los hombres más calumniados en la historia moderna de México: lo fue en vida y continúa siéndolo después de muerto.

Lo mismo combaten su actuación y su ideología los reaccionarios autóctonos y sus patrocinadores extranjeros, que aquellos que deben compartir sus ideas por declararse marxistas-leninistas o por coincidir en la defensa de los intereses nacionales y populares, pero que no entienden, o no quieren entender, su teoría y práctica sindicales ni su línea política.

Las calumnias contra Lombardo no son producto de odios personales, sino por los intereses que representa, y por lo válido de muchas de sus ideas, de sus planteamientos y propuestas.

El intelectual cubano, Juan Marinello (1898-1977), revolucionario antimperialista y comunista, dijo de Lombardo, que jamás hombre alguno ha concitado odios tan tercos; nunca líder de multitudes ha contado con persecución tan fiel de reaccionarios y traidores, y que es esa la marca mejor de su grandeza; que la furia cavernaria no se equivoca nunca, que siempre se dirige al enemigo más poderoso, al carácter más entero, a la inteligencia más amplia, a quien resume con elocuencia y acción, la voluntad de los necesitados de justicia.

Quienes supieron valorar a Lombardo tanto en el ámbito internacional como nacional le patentizaron su reconocimiento en diversas ocasiones, por ejemplo, en 1946, un importante grupo de científicos, artistas, técnicos, profesionales y maestros, lo reconocieron como defensor de los intereses nacionales, y conductor de las masas populares en la lucha por sus objetivos inmediatos y futuros, y le otorgaron, la Condecoración del Combatiente, porque durante el año anterior, fue “el mexicano más calumniado por la prensa reaccionaria”.

Los aportes de Lombardo a la vida sindical nacional e internacional y a la vida política del país, son producto del contexto en el cual desarrolló su vida. Su juventud transcurre cuando se producen acontecimientos transformadores de enorme magnitud e influencia ideológica y política: el estallido y triunfo de la Revolución Mexicana; la promulgación de la Constitución de Querétaro, y la victoria de la Revolución Socialista de Octubre en Rusia. Su madurez intelectual está asociada con el gobierno progresista del general Lázaro Cárdenas del Río —la etapa más importante del siglo veinte, después del triunfo de la revolución—, y con el peligro que representa la consolidación del fascismo en Italia y Alemania, así como los preparativos para una nueva guerra mundial.

Lombardo es producto genuino de esa etapa de la vida de México y del mundo. Los amplios y profundos conocimientos que adquiere, tanto del marxismo-leninismo como de la historia y los problemas de México, lo convierten en un dirigente de la clase obrera que hace de la dialéctica materialista un método que le permite analizar la realidad y trazar la línea política adecuada para cada momento, sin perder de vista los objetivos esenciales: definitiva independencia del país y establecimiento de una sociedad sin explotadores ni explotados. Lo caracteriza su acendrado patriotismo, su internacionalismo proletario, sus combativos antimperialismo y antifascismo, y su permanente lucha por la paz del mundo y el socialismo.

El centro de estudios que lleva su nombre se ha encargado, durante más de 20 años, de recopilar la mayoría su obra y de publicarla en 94 volúmenes. Es un material invaluable para todo aquel que esté interesado en estudiar la historia reciente del país y en luchar por expulsar a los neoliberales del gobierno para lograr los objetivos por los que ha luchado el pueblo mexicano a lo largo de su historia: independencia económica y política, vida democrática plena y bienestar popular rumbo al socialismo.

 

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