Pablo Neruda, el poeta de la esperanza

Janet Rivera

Ricardo Eliécer Neftalí Reyes Basoalto, quien escribiera toda su obra con tinta verde, el color de la esperanza, fue uno de los poetas más fecundos de la literatura chilena, latinoamericana y mundial del siglo XX. La influencia de su vida y obra trasciende el ámbito literario, permeando todos los campos de la cultura popular y académica. A pesar de su enorme talento, la poesía no fue del agrado de su padre; de ahí que en octubre de 1920 el joven Neftalí Reyes decidió adoptar el seudónimo de Pablo Neruda, con el fin de evitar preocupaciones familiares y ocultar así los altibajos en su trayectoria de joven poeta provinciano.
En 1921, con apenas 16 años de edad, Neruda se trasladó a Santiago con el objetivo de estudiar Pedagogía. El ambiente intelectual y literario en torno a la Universidad y la vida bohemia santiaguina permitió que Neruda interactuara con otros poetas y escritores. Nutrido por esta coyuntura, Neruda logró difundir sus primeros trabajos y participar en concursos de poesía como la Fiesta de la Primavera, organizada por la Federación de Estudiantes de Chile, donde fue merecedor del primer puesto por su poema “La Canción de la Fiesta” en 1921.
Distanciándose de su inicio literario, el segundo ciclo de la poesía de Neruda se dirigió hacia una profunda conciencia social. Hacia mediados de la década de 1920 la sociedad chilena había cambiado notablemente. Impactando en la visión que el poeta poseía de la vida, -tal como él mismo reconoció posteriormente en sus memorias-, Neruda había tomado conciencia de la lucha de los obreros del salitre, de las reivindicaciones estudiantiles y populares, y del dominio de la oligarquía de su país. Sin ánimo de erradicar el amor, la vida, la alegría o la tristeza de su poesía, Neruda declaró que “No era posible cerrar la puerta a la calle dentro de mis poemas”. A la par de estas circunstancias sociales, la introducción de la política en su poesía y vida, fue impulsada por su carrera diplomática iniciada en 1927, año en que fue nombrado cónsul chileno en Birmania, lo que fortaleció sus nexos con la gente revolucionaria de esa época y su lucha por la justicia social. En 1934 Pablo Neruda viajó a España en calidad de cónsul, cultivando una rica amistad con la generación literaria española de 1927. Conmovido por las consecuencias de la Guerra Civil Española estallada en 1936, y que terminó con la vida de su amigo el poeta Federico García Lorca, Neruda escribió su obra “España en el Corazón” en 1937.
La creatividad literaria y poética de Neruda lo hizo acreedor del reconocimiento de pares y críticos. En 1965 le fue otorgado el grado de Doctor Honoris Causa en la Universidad de Oxford, Gran Bretaña. En 1945 fue galardonado con el Premio Nacional de Literatura y en 1971 recibió el Premio Nobel de Literatura, siendo el sexto escritor de habla hispana y el tercer latinoamericano en recibir tan importante distinción.
Pablo Neruda fue una figura clave de la cultura y política chilena del siglo XX impactando notablemente en la sociedad y en el mundo artístico nacional. El 23 de septiembre de 1973, doce días después del sangriento golpe de Estado perpetrado por Augusto Pinochet, y de la muerte de su amigo el presidente Salvador Allende, Pablo Neruda falleció en la ciudad de Santiago, en circunstancias que aún se investigan.
Diseminada en cientos de versos ha quedado para la posteridad la biografía, íntima y pública, secreta y militante, del gran poeta chileno. Nos legó además, la crónica de días agitados y viajeros en sus memorias tituladas Confieso que he vivido, y sobre su obra han escrito numerosos amigos del escritor, su viuda Matilde Urrutia y centenares de críticos e historiadores.
La abrumadora personalidad de este hombre de militancia comunista, solidario hasta el sacrificio por todo aquello en lo que creía, estalla en su obra con un estilo que apenas deja entrever las muchas tribulaciones y las muchas horas sombrías que hubo de atravesar. Para algunos que lo conocieron, especialmente para aquellos que compartieron con él la lucha contra la miseria y la opresión, en Neruda encaja como un guante la palabra ejemplaridad; para la mayoría de los no gozaron de la fortuna de su abrazo, el poeta será siempre aquel personaje tímido y tierno que se ocultaba tras una figura intimidante para escribir veinte poemas de amor y una canción desesperada.

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