Textos y contextos. López Obrador y los “golpes blandos” del “periodismo” mexicano

POR MIGUEL ALEJANDRO RIVERA

Textos y contextos. López Obrador y los “golpes blandos” del “periodismo” mexicano
“Los periódicos, las radios, la televisión, en sus inicios eran instrumentos de partidos y fuerzas políticas en lucha por sus propios intereses…”, dice Ryszard Kapuscisnki en el libro Los cínicos no sirven para este oficio. Comenta también que, para los medios de comunicación, la lucha política dejó de ser prioridad cuando lo importante fue el dinero y la cultura del espectáculo, la cual generaba ganancias millonarias al encandilar a las audiencias.

Hoy en México espectáculo y política se funden en las más tristes estrategias para golpetear a Andrés Manuel López Obrador, quien lleva unos doce años en su lucha por ser presidente de la República y que ante la incapacidad de los políticos por competirle, sus adversarios han utilizado a figuras del ámbito de la comunicación para darle unos “golpes blandos”.

Gene Sharp, filósofo norteamericano, bautizó como “golpes blandos” o “suaves” a las acciones que la oposición utiliza para derrocar a un gobierno a través de los medios de comunicación desestabilizando las condiciones sociales en la opinión pública; es decir: exagerar y manipular cierta información para que en el criterio de los ciudadanos su país caiga en vicios de ingobernabilidad aunque en la realidad no suceda.

En lo que refiere a los ataques mediáticos que ha sufrido López Obrador, no se trata de defender al tabasqueño, sino de cuestionar a estos personajes que utilizan sus espacios informativos como salón de juicios orales y que al hacerlo abandonan cualquier rastro de ética que pudiera existir en su ejercicio profesional.

El juicio hacia López Obrador ya dejaron de ser las “inocentes” risas de Carlos Loret de Mola ante el acento y la pronunciación de ciertos anglicismos por parte del tabasqueño, ahora son confrontaciones directas como las que han hecho Ciro Gómez Leyva y más recientemente José Cárdenas, quienes al parecer asumen el género periodístico de la entrevista como una herramienta para sacar de quicio a su entrevistado.

¿Dónde quedó esa preocupación por “el Otro” que caracteriza a enormes periodistas como John Lee Anderson, Eduardo Galeano o Ignacio Ramonet? ¿Por qué los comunicadores mexicanos que trabajan para grandes empresas informativas abandonaron las bases del periodismo para ser un simple engrane del Estado o de ciertas fuerzas políticas? ¿Dónde están ese Carlos Marín, ese Ciro Gómez Leyva de hace unos veinticinco años, en qué momento se transformaron?

Los periodistas jóvenes escuchamos de las columnas de Miguel Ángel Granados Chapa, Carlos Monsiváis, de Manuel Buendía: espacios de investigación y visión fina de la política nacional. Ahora, para disfrutar del buen periodismo de opinión hay que ir a los archivos, porque Ricardo Alemán no tiene otro tema que no sea descalificar a López Obrador o a Morena, porque diarios como El Universal o Milenio le dan espacios a las mismas voces que existen en la televisión, porque al parecer cada día el oficio periodístico cambia la pasión por el dinero.

Es obvio que Andrés Manuel López Obrador invite a José Cárdenas a que “ya no sigan calumniando, hagan un periodismo independiente, distante del poder”, porque es un tipo que lleva media vida batallando con entrevistas tendenciosas, basadas en rumores, en comentarios subversivos y en la incomodidad de no poder hablar de otra cosa que no sea su defensa misma.

La luz al fondo del camino son todos esos periodistas independientes o de medios que se dedican a la investigación, donde cualquier subjetividad viene sustentada por datos duros u otras fuentes de información, no sólo el rumor, la calumnia o el propio pensamiento. Los medios digitales y la autocomunicación de masas, como la llamaría Manuel Castells, regalan un foro en el que con pasión, se puede recuperar mucha humanidad en el quehacer periodístico.

Es una pena mirar como la democracia -si alguna vez ésta ha existido- se mira transgredida por algunos periodistas que forman parte de un grupo que primordialmente debiera defenderla. Es triste ver como en los medios masivos, las entrevistas ya no son entrevistas, los reportajes ya no son reportajes, los periodistas ya no son periodistas… la verdad ya no es la verdad.

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