La miopía de los políticos mexicanos en torno a Agustín Carstens

06/12/2016 04:00

Publicado por Arturo Huerta González

Resulta que ante la renuncia de Agustín Carstens al Banco de México, todos se preocupan de que se pueda desestabilizar el país. El coordinador de los senadores del PAN, comentó que con la renuncia de Carstens “México pierde, ya que el Banco de México se había convertido en un referente de estabilidad para la economía nacional”. No se dan cuenta que nunca ha estado estable, o no sé a qué “estabilidad” ellos se refieran. Porque la economía no ha venido creciendo más de 2.3 por ciento promedio anual desde la autonomía del banco central. La estabilidad del peso se consiguió a costa de sacrificar el crecimiento, de bajar salarios y extranjerizar la economía para promover entrada de capitales. El peso dejó de estar estable porque los capitales han dejado de venir y la economía no tiene condiciones internas para estabilizarlo. Los precios están creciendo. Es cuestión de ir al mercado o a las tiendas comerciales. La economía cada vez crece menos, el desempleo, subempleo, la economía informal siguen creciendo, al igual que la desigualdad del ingreso. Si les preocupa la estabilidad financiera, porque tengan inversiones ahí, la BMV ha estado cayendo y no tiene perspectivas de recuperación porque los capitales están dejando de fluir al país y están saliendo y no se detienen aumentando la tasa de interés como hace el banco central.

El coordinador perredista en el Senado comentó que Carstens “consolidó al Banco de México como órgano autónomo y se requerirá en su lugar alguien muy leal a los intereses de la nación”. Ante tal declaración cabe preguntar, ¿a quien ha servido la autonomía del banco central? Porque un gobierno que no controla la moneda, no tiene política monetaria, ni de tipo de cambio, ni política fiscal para impulsar el crecimiento, y la economía queda sujeta a las decisiones del sector privado, como al comportamiento de las exportaciones y a la entrada de capitales y aparte el gobierno termina sobre–endeudado. El gobierno no tiene capacidad de influir en la economía nacional, tal como ha venido aconteciendo en el país. Nos dicen que “se requerirá alguien muy leal a los intereses de la nación”, pues todos los banqueros se preocupan por los intereses de los dueños del dinero, no por impulsar la generación de empleo, ni el incremento de salarios, ni la actividad económica. Carstens ha sido el principal impulsor de las reformas estructurales de privatización y extranjerización de la economía para atraer capitales y así estabilizar el tipo de cambio y reducir la inflación. Siempre se opuso al aumento del salario mínimo. Siempre han usado la tasa de interés para atraer capitales y evitar su salida, a pesar que el alza de la tasa de interés frena la actividad económica y lleva a que el costo del crédito crezca más que el ingreso nacional y aumente la cartera vencida.

El coordinador de los diputados del PAN, llamó al gobierno federal “a tomar decisiones prudentes y enviar señales de confianza a los mercados” y lamentó la decisión de Carstens, “quien ofreció certidumbre e imparcialidad” al país. La preocupación de muchos es mandar señales a los mercados financieros para ser bien vistos por ellos, por lo que hay que poner un sustituto que haga lo mismo que Carstens, que siga favoreciendo al gran capital financiero a costa de seguir relegando los objetivos nacionales de crecimiento, empleo y mejor distribución del ingreso. ¿De que certidumbre e imparcialidad nos hablan? Acaso ¿ofreció certidumbre para aquel que busca empleo, para poderlo encontrar? ¿Ofreció certidumbre de crecimiento económico para que el productor agrícola o industrial puedan recuperar su inversión? ¿De que imparcialidad nos hablan?, si los beneficiados de la política monetaria ha sido el sector financiero, no los que buscan empleo y no lo encuentran, ni los trabajadores, ya que se sacrifica el alza salarial para no comprometer la reducción de la inflación.

Morena opinó que “el sucesor de Carstens deberá promover la estabilidad económica y el combate a la desigualdad”. Ellos al menos introdujeron el combate a la desigualdad, pero habría que calificar la “estabilidad económica”, ya que ella debe configurarse no a través de la reducción de la inflación, que es la preocupación (Constitucional) del banco central, sino a través del crecimiento de productividad y de la capacidad productiva, como reduciendo las presiones de oferta sobre el sector externo, cosa que no ha sido preocupación del banco central.

Por su parte la presidenta del PRD, confió en que “el relevo se realice pensando en fortalecer a México, con un liderazgo que ofrezca garantía y legitimidad”. De nuevo, ¿qué ofrezca garantía y legitimidad para quién? ¿para los dueños del dinero, como ha venido aconteciendo? ¿O garantía para recuperar el crecimiento económico, la generación de empleo bien remunerado y así se legitime dicha institución monetaria?

En el país no hay debate alguno de cuáles deben ser las funciones del banco central. Todos avalan la autonomía del banco central y su mandato constitucional de asegurar el poder de compra de la moneda, sin darse cuenta que ello nos ha llevado a perder el manejo soberano de nuestra moneda, por lo que no tenemos política alguna a favor del crecimiento, del empleo y la distribución del ingreso. Tal política ha reducido el tamaño y participación del Estado en la economía y a profundizar el subdesarrollo y a ser una economía frágil, sujeta al acontecer económico internacional, sin perspectiva alguna de crecimiento.

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