Veracruz: se instala la LXIV Legislatura de dos años bajo la sombra de corrupción y rivalidades

noviembre 06, 2016

Por Jair García/La Jornada Veracruz
Entre nervios de la nueva presidenta del Poder Legislativo, María Elisa Monterola, las protestas de los legisladores del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) y la risa socarrona de Vicente Benítez, investigado por lavado de dinero en Costa Rica, se instaló la LXIV Legislatura del estado por un periodo de dos años.

Fue un hecho histórico para Veracruz, pues por primera vez los actuales diputados uninominales tendrán la oportunidad de reelegirse, además que será tres mujeres quienes integren la Mesa Directiva; la panista María Elisa Monterola, la perredista Dulce María García y la priísta Regina Vázquez Saut.

Sin embargo, la panista no pudo controlar los nervios al momento de rendir protesta, pues la voz se le quebró, la mano le temblaba y de plano expresó que iba a ser diputada “del Congreso del estado de México”, en lugar de decir “del Congreso de Veracruz”.

De igual forma, el Congreso local por primera vez contará con la participación del Grupo Legislativo de Morena que no perdió la oportunidad para dejar en claro que su posición será la de ir en contra de cualquier decisión, prueba de ello, es que se manifestaron en contra de la integración de la Mesa Directiva y abandonaron la sesión.

Tal como estaba previsto, en punto de las 11 de la mañana dio inicio la sesión solemne para la instalación de la nueva Legislatura, donde había incógnita sobre la llegada de Vicente Benítez y Juan Manuel del Castillo, ambos íntimos amigos del prófugo de la justicia, Javier Duarte de Ochoa, y sobre quienes pesan señalamientos de corrupción.

Las dudas sobre su llegada al Congreso se despejaron de inmediato, pues llegaron puntuales a la cita, y no dejaban de pavonearse por las curules, tomándose fotografías y emitiendo sonoras carcajadas.

Sin embargo, no pudieron ocultar su enojo cuando en el pase de la lista de los nuevos diputados, escucharon abucheos del público al oír sus nombres, pero no sólo fueron Vicente Benítez y Juan Manuel del Castillo los más aborrecidos, sino también Gerardo Buganza, Juan Nicolás Callejas Roldán y Rodrigo García Escalante.

Por el contrario, los diputados más aplaudidos y respaldados fueron todos los de Morena, pues sus seguidores les echaron porras y entonaron cantos de protesta cuando decidieron abandonar la sesión al no ser tomados en cuenta en la integración de la Mesa Directiva.

Entre los invitados estuvo el fiscal Luis Ángel Bravo Contreras, quien en todo momento evadió a los medios de comunicación y evitó ser entrevistado.

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