■ CUITLATLÁN Gobierno comete los mismos vicios en los casos de Chalchihuapan y de La Magdalena Tetela

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Gobierno comete los mismos vicios en los casos de Chalchihuapan y de La Magdalena Tetela

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31/10/2016 04:00 /Publicado por Fermín Alejandro García/La Jornada de Oriente

Represión en San Bernardino Chalchihuapan y cierre de vialidades por habitantes de La Magdalena Tetela.
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Rafael Moreno Valle Rosas se va ir de la titularidad del gobierno de Puebla con las manos manchadas de sangre por la muerte de dos menores de edad inocentes de cometer delitos, pobres y ajenos a la actividad política. Todo es consecuencia de que su administración es abusiva y autoritaria, en donde la Policía tiene permitido disparar indiscriminadamente contra la población y por método la Fiscalía General del Estado (FGE) protege los abusos cometidos por servidores públicos.

En ambos casos, uno ocurrido en San Bernardino Chalchihuapan –el 9 de julio de 2014– y el otro en La Magdalena Tetela –el jueves pasado por la noche–, hubo diferentes circunstancias, pero los mismos vicios: la orden expresa a policía de disparar contra la gente, abusos de la fuerza pública, uniformados mal capacitados y cansados, y una actitud de las autoridades de proteger los excesos oficiales y echarle la culpa a las victimas.

Solo así se puede explicar que cuando le quedan escasos tres meses a Moreno Valle en el poder y cuando más necesita de una imagen pública positiva, como parte de su búsqueda de ser candidato presidencial, la Policía Estatal ejecuta un operativo mal planeado, lleno de abusos de parte de los uniformados y presuntamente acaba matando a un muchacho inocente, padre de dos criaturas y cuyo único pecado fue bajarse a orinar del vehículo que lo regresaba a su hogar luego de haber trabajado como albañil.

El carácter autocrático de Moreno Valle que lo llevó a no escuchar la más mínima crítica a su gobierno, le provocará cargar con dos asesinatos de menores de edad durante su largo, complicado y reñido camino para contender por la candidatura presidencial del PAN. Sus detractores han obtenido una importante arma en su contra, si es que deciden frenarlo por la vía de los escándalos de su gestión.

Similitudes de abusos
Los dos asesinatos con que cargará Moreno Valle en su futuro político ocurrieron en circunstancias muy diferentes, pero en donde se reprodujeron las mismas prácticas viciadas solapadas, ordenadas, desde la cúpula del Poder Ejecutivo. Este es un análisis de los dos hechos:

El 9 de julio de 2014 el niño José Luis Tehuatlie Tamayo, de 13 años de edad, recibió un proyectil de gas lacrimógeno en la cabeza que le provocó la muerte días más adelante. El artefacto lo lanzaron policías estatales que acudieron a desalojar a un grupo de lugareños de San Bernardino Chalchihuapan que habían bloqueado la Vía Atlixcáyotl para protestar contra el retiro del registro civil. Cuando ocurrió la agresión tenía dos meses que el Congreso del estado había aprobado la llamada Ley Bala, que permite a las fuerzas de seguridad disparar contra manifestaciones públicas, es decir contra gente inocente.

Los policías que mandaron a Chalchihuapan iban cansados, mal capacitados y algunos no eran de la fuerza de granaderos. Por eso hubo un momento en que se sintieron rebasados por los manifestantes y dispararon sus proyectiles de gas sin respetar las reglas técnicas; siendo esa la causa que uno de esos artefactos viajó en línea recta y se estrelló contra la cabeza de José Luis Tehuatlie, quien era ajeno a toda actividad delictiva o política.

En aquella ocasión la entonces Procuraduría General de Justicia, a cargo de Víctor Carrancá, se apresuró a deslindar a la Policía Estatal de las lesiones contra el infante y diseñar un peritaje para culpar a los pobladores de Chalchihuapan del asesinato del menor. Al final la Comisión Nacional de Derechos Humanos echó abajo la versión oficial y estableció que José Luis Tehuatlie Tamayo murió por abusos cometidos por agentes de la fuerza pública.

Ahora ocurren las siguientes similitudes:

El jueves pasado hubo un operativo contra supuestos huachicoleros, que se redujo que los policías entraron a la fuerza a un hogar en donde había mujeres y un niño, quienes pidieron auxilio, lo cual provocó que la gente de la comunidad de La Magdalena Tetela –del municipio de Acajete– saliera a enfrentar a los uniformados, quienes en su huida de ese pueblo presuntamente dispararon contra Luis Ángel León Cid, un albañil de 16 años de edad, que regresaba a su casa luego de trabajar, que se bajó a orinar del vehículo en que viajaba y que era ajeno al conflicto que minutos antes se vivió en su pueblo.

Esto ocurrió con una Ley Bala que sigue vigente, pese a la promesa legislativa de que iba a ser derogada. Por eso los miembros de las corporaciones policíacas de Puebla se sienten autorizadas y protegidas para abrir fuego contra civiles en la vía pública. En el caso del operativo del jueves en La Magdalena Tetela los uniformados actuaron con prepotencia, con extrema violencia, sin medir consecuencias y con nulos resultados en el combate a las bandas dedicadas al robo de combustible.

Los testigos dicen que los policías iban cansados, espantados, en huida, siendo esa la causa por la cual actuaron con negligencia al disparar contra un grupo de civiles –entre los que iba Luis Ángel León Cid– ajenos al crimen organizado, a los hechos de violencia de La Magdalena Tetela y quienes no cometieron provocación alguna.

La ahora FGE –antes Procuraduría General de Justicia– a cargo de Víctor Carrancá no ha podido establecer una versión mínima de los hechos, solamente ha indicado que investiga y ha informado que una camioneta –que dejaron abandonada los policías que estuvieron en el operativo y quemaron los pobladores de La Magdalena Tetela– tiene impactos de bala, que pudieron ser provocados por miembros de bandas de huachicoleros.

Es decir, hay un tufo de que el gobierno va a buscar proteger a los policías abusivos y va a culpar a pobladores de la muerte de Luis Ángel León Cid, tal como se hizo con el niño Tehuatlie Tamayo en Chalchihuapan.

Queda claro que el gobierno de Rafael Moreno Valle nunca aprendió cuáles eran sus errores y abusos, por que hasta el final del sexenio los ha seguido reproduciendo.

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